La meditación y el yoga Iyengar

08 Ago La meditación y el yoga Iyengar

Como dice BKS Iyengar: «La meditación en sentido yóguico no puede llevarse a cabo por una persona que está bajo los efectos del estrés o que tenga cuerpo y pulmones débiles, músculos agarrotados, una columna hundida, una mente fluctuante, agitación mental o timidez. Suele creerse que meditar es sentarse y estar quietos. Pero esto es un malentendido. Para esta meditación se necesita la preparación de las posturas y la respiración, el repliegue de los sentidos y la concentración…. Esto se logra a través de la práctica del asana «.

Este proceso de relajar el cerebro se lleva a cabo mediante asana. Creemos que la mente está en la cabeza. En asana, nuestra consciencia se expande por el cuerpo, difundiéndose por cada célula, creando una percepción consciente completa. De este modo desaparecen los pensamientos estresantes, y nuestra mente se concentra en el cuerpo, la inteligencia y la consciencia como una unidad.

Esto permite que el cerebro sea más receptivo, y que la concentración se convierta entonces en algo natural. El yoga enseña el arte de mantener las células cerebrales en un estado relajado, receptivo y concentrado. También hay que recordar que la meditación (dhyana) forma parte del yoga; no es algo aparte. Yama, niyama, asana, pranayama, pratyahara, dharana, dhyana y samadhi son todos los pétalos del yoga. Hay meditación en todos ellos. En realidad, en todos esos pétalos del yoga es necesaria una actitud reflexiva o meditativa.

Gracias a asana y pranayama disminuye el estrés que satura el cerebro, de manera que éste puede descansar y liberarse de la tensión. De igual modo, mientras se llevan a cabo diversos tipos de pranayama, el cuerpo queda irrigado de energía. Para practicar pranayama hay que tener fuerza en músculos y nervios, así como concentración y persistencia, determinación y resistencia. Todo ello se aprende gracias a la práctica de asana. Los nervios se tranquilizan, el cerebro se calma y la rigidez y dureza de los pulmones desaparece. Los nervios pueden permanecer sanos. Se es uno con uno mismo, y eso es la meditación.”

“Todos tenemos acceso a un espacio, a un espacio interior, donde la dualidad y el conflicto llegan a su fin. Eso es lo que nos enseña la meditación, el cese del ego suplantador y el principio del verdadero Sí-mismo unificado y único. El yoga dice que la experiencia más elevada de libertad es Unidad, la realidad suprema de unidad.”

Asana y pranayama son el aprendizaje de esta trascendencia de la dualidad. No sólo preparan nuestros cuerpos, columna vertebral y respiración para el desafío dela serenidad interior, sino que Patanñjali dijo concretamente que asana nos enseña a trascender la dualidad, es decir, el frío y el calor, el honor y el deshonor, la riqueza y la pobreza, perder y ganar. Asana confiere la firmeza necesaria para vivir con ecuanimidad a través de las vicisitudes del ajetreo del mundo.”

Luz sobre la vida, Light on life

B.K.S. Iyengar